| Los
seres humanos son entes difíciles de describir. realizan actividades
muy diversas, poseen una amplia gama de valores y no siempre se
comportan de acuerdo con los que dicen poseer.
Algunas actividades
humanas, además, están llenas de misterios. Los hombres que las
realizan parecen pertenecer a una categoría especial de seres.
Para Newman, la
ciencia y el arte pertenecen a este tipo de profesiones. Por ello
retrata a veces a los científicos como si estuvieran rodeados de
laberintos impenetrables, en los que sólo ellos consiguen subsistir.
Frederic Hoffmann,
por ejemplo, habita un extraño panal de celdillas cúbicas, de una de
las cuales emerge su cabeza como la única señal de vida orgánica.
Claude Shannon, por
su parte, apenas nos enseña el rostro, enmarañado tras decenas de
cables y útiles informáticos, que parecen crear una barrera
impenetrable.
En cuanto al
arquitecto I.M. Pei emerge también de un mundo oscuro y reticulado, en
el que las luces parecen no dar luz mi ser capaces de rasgar las
sombras.
Este tipo de
retratos impresiona por motivos dispares: su estructura sabiamente
calculada, la fuerza misma de los objetos, la minimización del
hombre...
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Frederic
Hoffmann, 1962

Claude
Shannon, 1962

I.M.
Pei, 1967
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