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Nos acostumbramos a
hacer las cosas de una manera y NO
es sencillo perder hábitos adquiridos.
Los diseñadores que realizan sus obras sin tener en cuenta las
costumbres de su público, están condenados a fracasar.
En comunicación
gráfica y visual las costumbres también imperan.
Hay lectores
empedernidos que no necesitan introducciones minuciosas para
convencerles de que lean un texto. Generalmente acuden a los textos que
buscan sin que éstos tengan llamarles.
El diseño de la Atlantic
Monthly se basa
en este tipo de lectores. Por ello los titulares son muy pequeños,
discretos, y la imagen enseña lo esencial del contenido. La página
está llena de texto, que es lo que sus lectores esperan. Si hubiera
muchas imágenes y fondos movidos no comprarían la revista.
En ocasiones un
artículo de la Atlantic
Monthly puede
tener 40 páginas o más, sin imágenes o con un número reducido de
ellas.
Al pulsar sobre la
imagen encontramos un diseño basado en otro tipo de lectores, que
huirían de un artículo de 40 páginas. Incluso de uno de 40 líneas.
Buscan imágenes de
gente famosa, pequeñas recetas de belleza, pequeños consejos sobre la
amistad, el amor, el trabajo. Sólo las imágenes pueden tener un
tamaño grande.
No podemos hablar de un
diseño bueno y otro mal. Todo depende de los usos y costumbres del
público al que nos dirigimos.
La belleza y el buen
gusto, también es un animal de costumbres.
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