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Las interferencias visuales son muy
frecuentes, en la vida cotidiana y en el diseño gráfico.
Muchas veces, ni los diseñadores ni su
público aprecian estas interferencias o se acostumbran a ellas,
creyendo que se trata de un fenómeno "natural". Pero las
interferencias visuales pueden evitarse.
Por ejemplo, la imagen inferior, de un
programa de análisis de tormentas desarrollado por un alto organismo de
Estados Unidos, presenta numerosas interferencias. Por ejemplo:
- Oscuridad y dramatismo abusivos
- Retícula demasiado marcada.
El resultado es:
- Ubicación espacial deficiente
- Efectos secundarios más notorios
que la imagen protagonista
Al pulsar la imagen observamos que es
posible, evitando las interferencias anteriores, hacer una comunicación
mejorada, que además transmite más cantidad de información.
(Rediseño de E.R. Tufte)
Una de las interferencias más comunes
es la de los bordes y cierres demasiado intensos, grandes o marcados,
que quitan protagonismo al contenido.
Es lo que sucede en el marco de
señales anterior. Los cuadros don demasiado sólidos y crean líneas y
cuadrículas blancas entre ellos, crucetas, esquinas centrales
resplandecientes, etc.
Al pulsar sobre las señales, obtenemos
el rediseño de Tufte, mucho más limpio y sin interferencias.
Reduciendo los marcos o cierres a una referencia espacial suave, el
contenido adquiere mayor protagonismo. Con un poquito de color, el
resultado es mucho más conseguido.
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