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La capacidad de
comprensión y comunicación de los seres humanos es limitada. Sólo
somos capaces de comprender un cierto número de palabras por minuto y
de ver una sola imagen cada vez.
Si los mensajes NO
están bien estructurados, perderemos mucho tiempo en tratar de
comprender su estructura y cómo se nos envía. Esta dilación es la
principal causa de la pérdida de eficacia.
La jerarquía es uno
de los medios más usuales para estructurar un mensaje.
Mostrando qué partes son más importantes para el lector o espectador,
éste se orienta en la comunicación.
La imagen de arriba
muestra una portada bien jerarquizada, con información en tres niveles
de lectura. La longitud del fragmento y el tamaño del fragmento
condicionan su buen funcionamiento.
Al pulsar sobre la
imagen vemos un texto sin jerarquizar. No distinguimos en qué
partes está estructurada la información. El lector sólo puede empezar
a leer el contenido, desde el principio, "por artículo de
fe". Este tipo de composición sólo es adecuado para algunos
textos, como novelas o ensayos.
La jerarquía es la
base fundamental del diseño de prensa.
En la imagen que viene a continuación encontramos un ejemplo sencillo.
Al pasar el ratón
sobre la imagen se obtendrá un breve comentario sobre algunas de
las jerarquías que presenta.
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