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nuestra experiencia cotidiana, el orden es
siempre más difícil de conseguir que el desorden. En
términos generales, el desorden se produce por sí solo, mientras que
el orden hay que buscarlo premeditadamente. Desde
el punto de vista de la percepción sucede todo lo contrario. Cuando nos
sentimos perdidos y no conseguimos establecer un orden a nuestro
alrededor, nos alteramos y gastamos grandes
cantidades de energía. Nuestro corazón se acelera, sudamos,
respiramos mal...
El orden
perceptivo es una necesidad interior sin la cual no somos
capaces de estar tranquilos. Un ejemplo es el que ofrece la imagen
reproducida a continuación.
Cuando se pulse sobre el dibujo
aparecerá una animación que se reproducirá de forma continua
hasta que se pulse otra vez. La animación no es fácil de identificar,
ya que representa sólo unos segundos de una acción. Una vez que se
consigue, es más sencillo seguir los movimientos.

Hay personas que identifican enseguida
la secuencia. A otras les cuesta más captar el sentido.
La animación sirve para comprender
cómo un número muy pequeño de elementos (luces en este caso) son
suficientes para ofrecer una información compleja cuando se usan de
manera coherente.
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