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Estamos
acostumbrados a un uso muy libre del color en nuestra forma
de vestir y de expresarnos. Los movimientos pictóricos más valorados,
se relacionan también con un uso muy libre y "salvaje"
del color. Esto, sin embargo, no es bueno en sí mismo para el empleo
del color en comunicación.
A pesar de las modas, el
empleo de colores muy puros y saturados es nocivo para la comunicación
en términos generales. Puede verse en la imagen inferior y al pulsar
sobre la misma.
Todos los colores saturados producen
interferencias visuales y tienden a llenar el campo de visión de
efectos cromáticos. Ciegan otros colores y todo se distingue con
dificultad. Es la típica conversación en la que todos hablan demasiado
alto.
Los cartógrafos descubrieron una forma
de utilizar el color de manera más adecuada a nuestra naturaleza. Una
de sus normas principales es la que se denomina ley
de proporciones inversas entre la saturación y la superficie.
Esta ley dice:
Cuanto mayor sea
una superficie, menor debe ser la saturación del color que tenga.
Sólo las superficies pequeñas, en medio de superficies amplias,
admiten tonos saturados. A la inversa, no es recomendable
El mapa inferior muestra la naturalidad
de esta ley. Al pulsar sobre la imagen, vemos qué sucede cuando
utilizamos colores saturados de cualquier manera.
Acostumbrarse a utilizar colores con
partes acromáticas en su composición es un buen ejercicio para dominar
el color. Y sólo partiendo de un dominio adecuado de la técnica
cromática, puede uno atreverse a utilizar el color con mayor libertad.
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