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Los seres
humanos tenemos una capacidad limitada para recibir información.
En la medida en que nos mantenemos dentro de nuestros límites (por
ejemplo, hablando a un ritmo normal y no demasiado rápido) el contacto
puede mantenerse fácilmente.
Con la comunicación visual sucede algo
similar. No tenemos capacidad para verlo
"todo" en un instante. Por ello, en ocasiones es
necesario fragmentar y segmentar la información, dando la oportunidad
al espectador o lector a que vaya por sus propios pasos.
En la imagen inferior se muestra
un despiece técnico de un aparato, para proceder a su montaje y ofrecer
recambios numerados de piezas. Es una segmentación muy minuciosa, que
cumple una función muy especializada.
Al pulsar sobre la imagen, vemos
un detalle de la imagen anterior. De esta manera somos más conscientes
del nivel de segmentación de que hablamos.
En la imagen superior la
segmentación se ha empleado para ofrecer a los médicos de Estados
Unidos un gráfico en el que se resume el
historial médico de una persona en relación con un
parámetro concreto, en este caso la glucosa.
Con el auxilio de cierto número de
estos cuadros segmentados, cualquier doctor puede ver con precisión la
evolución de su paciente.
Cuando se emplea en comunicación de
otro tipo menos especializado, la segmentación también rinde buenos
resultados.
En la imagen anterior se ofrece una
pantalla del puesto de consulta para el público de la Galería Nacional
de Washington.
Hemos formulado una pregunta sobre un
cuadro, y nos ha mostrado su imagen
en pequeño, un listado de los
"pasos" que hay que dar, y un plano
tridimensional del recorrido para que nos nos perdamos.
¡Importante!
La pantalla también nos proporciona una fotografía del lugar en el
que estamos, con la referencia del puesto de consulta, y el
primer paso marcado en ella para iniciar nuestra senda.
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