Educamadrid

I.E.S. RAMIRO DE MAEZTU

Consejería de Educación
Historia del Ramiro

Azulejo del Internado Hispano-Marroquí

Virgen del Pilar frente al Internado Generalísimo Franco

Bronces al pie de la columna de la Virgen del Pilar

Antesala y sala de estudio del Internado Hispano-Marroquí

Sala de visitas y comedor del Internado Generalísimo Franco

     A partir de esos años se produjeron importantes cambios que afectaron a este entrañable para muchos Internado. 

     En el inicio del boom demográfico que conoció España, se hizo necesario ampliar el número de aulas para los alumnos del Instituto y a atender a esta nueva función se dedicó el Internado.

     Capítulo aparte y destacado es el que debe dedicarse, al menos, a hacer referencia a todo el material que con alto valor artístico se le dotó y enriqueció: tapices, rico y bello mobiliario, ánforas, jarrones, lámparas, platos de cerámica. En varios de ellos predominaba la influencia hispano-musulmana, pero no de forma exclusiva. De entre todo ello merece ser objeto de especial referencia:

     - Los azulejos que decoraban las paredes de la Galería de entrada al edificio, eran un verdadero tesoro nacional, tanto por su extraordinaria calidad y belleza como por las escenas que en ellos se representaban centradas todas en El Quijote. La técnica con la que se realizaron era la de arista y de cuerda. (Hoy tristemente desaparecidos).

     - Las pinturas de Bertuchi, donadas por S.A. Imperial el Jalifa de Marruecos. Con escenas de la vida cotidiana marroquí

     - Los muebles del Comedor del Príncipe.

La Residencia Generalísimo Franco

     En fecha muy próxima a la puesta en marcha del Internado Hispano-Marroquí concluyeron las obras para ampliar y remodelar el ya existente edificio que había sido cedido por la Residencia de Estudiantes al I-E para que cursaran en él sus alumnos bachillerato.

     El responsable máximo de su construcción fue el mismo arquitecto que trabajó en toda la urbanización y acondicionamiento de la zona, Sánchez Lozano.

     Se trata de un magnífico edificio de ladrillo rematado por amplia terraza que lo cubre en toda su dimensión. Su fachada principal está orientada hacia el Oeste y, como toda la Colina de los Chopos, abierto a los aires del Guadarrama.

      El edificio tiene planta rectangular y está formado por 4 pisos y una planta baja.

      En la fachada se construyeron dos escalinatas de mármol blanco. La trazada a la derecha daba acceso a la vivienda del Director, D. Francisco Ortiz Muñoz. La de la izquierda precedía a las tres puertas por las que se entraba al amplio vestíbulo de la Residencia.

       En todo él predomina la disposición horizontal, la sobriedad y la simetría con la que se han abierto los vanos. La parte central queda resaltada del conjunto arquitectónico por unas franjas horizontales que trazadas a modo de friso separan cada uno de los pisos. Los motivos con carácter exclusivamente decorativo son diferentes en lo que se refiere a los inferiores con forma de punta de sierra y los del resto que son sencillas franjas de ladrillos dispuestos de manera horizontal.

       El vestíbulo servía para distribuir el acceso a diferentes espacios.

     A la derecha estaba la Conserjería y siempre fue el Gabriel la persona que se encargó de ella. Junto a ella la puerta que se abría a un pasillo. La primera dependencia era un amplísimo Salón para las visitas. Estaba dividido en dos espacios mediante un lujoso cortinaje de terciopelo. Fue ricamente amueblado y decorado con lámparas de cristal, tapices, alfombras y cuadros.

      Era todo un lujo para la España de los años 40. En esta Sala de Visitas se recibía a los padres de los internos.

      Frente a las puertas de entrada, a la derecha, había una escalera que conducía al sótano, estaba el ascensor y a su izquierda otra escalera que comunicaba con el resto de los pisos.

      A la izquierda del vestíbulo y tras cruzar una puerta había aseos a la izquierda y a la derecha estaba el Despacho del administrador que durante muchos años fue D. Francisco Alcántara. Después un Office al que por medio de un montacargas se subía la comida. Al final de este pasillo se encontraba el comedor para los internos y en otra habitación, pero contigua, el de los profesores que vivían en la Residencia.

     En los primeros años se llamó Residencia Generalísimo Franco, pero que después se optó por cambiar Residencia por Internado debido a la frecuente confusión que provocaba. El ala izquierda estaba toda ella destinada a los internos. En el primer piso estaba la Sala de Estudios y en los restantes sus habitaciones y en todos ellos aseos.

     Es en este punto es donde se debe de recordar a los profesores y demás personal, que habitando en este espacio, hicieron posible que este internado funcionase de una manera ejemplar, para la época.

     El ala de la derecha estaba destinada para viviendas. En concreto: en el primer piso estaba la del Director (D. Francisco Ortiz Muñoz), en el segundo la del Rector de la Iglesia del Espíritu Santo (D. Pascual Galindo lo fue durante varios años, después la ocupó el que se convirtió en el nuevo Director de este Internado D. Antonio Magariños y por último cuando falleció D. Antonio, el Padre Mindán).

     En el tercer piso estaba la zona para los Profesores (Padre Mindán, Sr. Dellmans, Sr. Pagola, Sr. Vilaplana, Sr. Moreno,  y Sr. Hermida, entre otros).

     En la última planta se instaló un completo Servicio Médico al que se le dotó con todos los medios humanos y técnicos necesarios para atender tanto a los alumnos internos como a los del Instituto.

Despacho para consulta rutinaria. Servicio de Rayos X (médico responsable el extraordinario Doctor Pérez Vázquez) y  de Odontología (uno de los mejores dentistas de Madrid, D. Antonio Rus Muñoz). También estaba la Enfermería con una habitación destinada a internos. Durante muchos años la responsable fue la, para muchos alumnos de aquella época, inolvidable y magnífica profesional Paquita. Después de su jubilación la responsabilidad recayó en Marisa.

     Para concluir el recorrido de la Residencia Generalísimo Franco sólo falta el sótano del edificio. En este espacio se encontraban dependencias a las que se accedía tanto desde el interior como con entrada directa por su parte trasera.

     La Cocina se ubicó en el ala izquierda, ocupaba un amplísimo espacio en el que  se encontraba una gran cocina de carbón con varios fuegos situada en el centro (Heliodoro fue durante muchos años el jefe de cocina) Se había dispuesto también de un enorme fregadero y estantes para los útiles que se necesitaban.

      Había una habitación separada por una cristalera  donde estaba el responsable que siempre fue D. Damián Bautista. Tere era quien atendía, desde el mostrador, a quienes necesitaban adquirir algún alimento básico.

     Al salir de la este espacio se encontraba la lavandería y sala para planchar, la jefa de esta tarea fue Leo.

     Tras pasar por un largo pasillo en el que se encontraba la carbonera para la calefacción. Más adelante, a su derecha, se llegaba a las habitaciones de las personas que realizaban las tareas de limpieza, servicio de comedor, lavandería, plancha, difícil recordar a todas, estaba Quili, Ascensión, Tarsi, Dolores y muchas más. A  la izquierda la habitación donde se amasaba el pan y se cocía en el horno.

     Una puerta separaba estos lugares y  se abría, a la derecha, a un pasillo donde se encontraban las viviendas de Gabriel y su mujer, Luisa y la de Benigno Muro y su esposa Felisa.

   Frente a la entrada principal, se encontraba la escultura de La Virgen del Pilar, sobre un pedestal, que sostenía el pilar y la imagen. A los cuatro lados del pilar, había cuatro bronces. Cuando el espacio que ocupaba, se utilizó para canchas de baloncesto, la estatua se trasladó a las escaleras más próximas a la Cruz, que comunican el CSIC con el Instituto.



12/20

trabajamos para mejorar la web, perdonen las molestias
resolución óptima 1280x1024