Educamadrid

I.E.S. RAMIRO DE MAEZTU

Consejería de Educación
Historia del Ramiro

Proyecto para la prolongación del Paseo de la Castellana

El Hipódromo y el edificio de “La Toriente” a comienzos del Siglo XX

La Colina del Viento, donde se levantaba el IE. Edificio Rockefeller en el frente. Al fondo Colonia Residencia.

Puerta principal del edificio de bachillerato del IE

Marquesina del Pabellón de Párvulos del IE
 

LA ÉPOCA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA.

   La llegada de la República en 1931, que tenía como uno de sus objetivos primordiales la instrucción pública, supuso un nuevo impulso económico para el Instituto-Escuela, lo mismo que para toda la Enseñanza en general, que, sumado a la experiencia adquirida, dio notables resultados.

   Se emprenden nuevas actividades, como los intercambios de alumnos con países extranjeros, o las Colonias de vacaciones internacionales en La Granja, a las que asistían chicos franceses, ingleses y alemanes.

   El Instituto-Escuela se replicó en 1932 en Barcelona, Valencia y Sevilla, adaptándolo a las necesidades de cada lugar –como estaba previsto en el Decreto de fundación–, y los resultados en todos ellos fueron excelentes.

   Tal vez el hecho más importante en la nueva situación fue la construcción de nuevas instalaciones, en los ya citados “Altos del Hipódromo”.

   El edificio de Atocha, con proyecto del arquitecto Francisco Javier Luque se había terminado en 1929, tras siete años de construcción.

   Castro había iniciado Io que se iba a convertir en el principal Eje de crecimiento de Madrid a lo largo del siglo XX. Completado por Núñez Granés en 1916 y el Plan de Extensión de Madrid de 1929 realizado por Secundino Zuazo y el alemán Jansen.

   Los edificios del I-E en los “Altos del Hipódromo”, trataron de responder –y lo lograron en buena medida– a la nueva orientación pedagógica y a las inquietudes de Cossío, que consideraba fundamental que estos edificios, tanto en el aspecto estético como en el funcional, fuesen un estímulo para niños y maestros. Sus formas eran sencillas y depuradas.

   Se encargaron de proyectar estas nuevas instalaciones los jóvenes arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez. En primer lugar, se construyó el edificio para Bachillerato que, iniciado en 1930, se terminará en 1931.

   Además, el Auditórium, con su Claustro, la Biblioteca y Sala de Lectura de la Residencia de Estudiantes, fue de uso conjunto.

   Desde los primeros momentos la naturaleza y la luz, de acuerdo con los planteamientos higienistas dominantes en estas fechas, fueron objetivos de los arquitectos citados anteriormente.

   El Pabellón de Bachillerato, se construyó en 1931, consta de dos cuerpos para aulas en forma de "U" dispuestos en torno a un ancho patio que permite iluminarlas y ventilarlas de manera generosa a través de sus amplios ventanales. Los dos cuerpos se encuentran unidos por las escaleras. Se completa con cubiertas planas, terrazas que servirían para tomar el sol y realizar ejercicios gimnásticos. Al menos ése era el propósito de los autores.

   De los mismos arquitectos es el pabellón destinado a párvulos que se levantó entre 1933 y 1935. Es un edificio de gran calidad. Tiene un esquema en forma de “T" con una cabeza en la que se sitúan la zona administrativa y las aulas para actividades comunes. Las clases se disponen a lo largo de un pasillo y en el punto de unión de los brazos se coloca la escalera. Grandes puertas-cristaleras que daban sobre el jardín iluminaban de tal manera, que los vientos quedaran frenados por la disposición de las mismas, (Juan Antonio Cortés, El Racionalismo madrileño, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid).

   El Pabellón de Párvulos comenzado en 1933 fue el que se convirtió en edificio emblemático y ejemplar entre las construcciones escolares por una serie de motivos: entre otros, porque se evidencia la estrecha colaboración entre los arquitectos, los profesores y directivos del Instituto-Escuela, al aplicar nuevas y originales propuestas, al objeto de conseguir mejorar el rendimiento educativo.

   En esa fecha la directora de párvulos era Jimena Menéndez-Pidal que colaboró estrechamente en el proyecto escolar. También es interesante este pabellón por la concepción de los espacios, de tal modo que las seis clases que formaban el conjunto, cada una con su huerto, podían unirse de dos en dos o mantenerse independientes, haciendo del huerto una prolongación de la clase a través de un ventanal practicable. Se consideró un elemento clave en las actividades de los alumnos más pequeños, que podían entrar en la clase desde el exterior y hacer vida al aire libre gran parte del tiempo. Los espacios exteriores, al igual que toda la construcción, estaban orientados a mediodía.

   El acceso a las aulas por el interior, se hacía a través de un pasillo orientado a norte, que podía convertirse en ampliación de las aulas o ser utilizado para comunicar unas con otras. Los roperos y aseos estaban perfectamente distribuidos y las instalaciones, como calefacción y cocina. Además el mobiliario estaba cuidadosamente estudiado en el aspecto económico, estético y funcional.

   Se reestructura y perfila la organización pedagógica, económica y administrativa, para dar mayor unidad al centro, y mayor responsabilidad a los profesores. La nueva estructura está formada del siguiente modo:

- Sección de Párvulos, como novedad, con un edificio nuevo como hemos visto, dirigida por Jimena Menéndez-Pidal.

- Sección de Primaria (en lugar de la anterior Preparatoria), con María de Maeztu como directora.

- Una Sección de Bachillerato en los “Altos del Hipódromo” dirigida por Samuel Gili y Gaya; más tarde se hizo cargo de esta dirección Manuel Terán.

- Sección de Bachillerato en el edificio de Atocha, de la cual fueron responsables sucesivamente Miguel Herrero y Jaime Oliver Asín.



6/20

trabajamos para mejorar la web, perdonen las molestias
resolución óptima 1280x1024