Departamento de Música

Presentación 

 

 

Según el Real Decreto 3473/2000 de 29 de diciembre, por el que se modifica el Real Decreto 1007/1991, de 14 de junio, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la educación secundaria obligatoria, la enseñanza de la Música en esta etapa tendrá como objetivo contribuir a desarrollar en los alumnos y alumnas las capacidades siguientes:

 

Ø     Reconocer los elementos básicos del lenguaje musical que permitan su análisis e interpretación.

Ø     Distinguir visual y auditivamente los instrumentos musicales escolares, los de la orquesta y algunos de los más populares, así como las distintas voces.

Ø     Adquirir las capacidades necesarias para poder elaborar ideas musicales mediante el uso de la voz o los instrumentos, con el fin de enriquecer sus posibilidades de expresión.

Ø     Desarrollar la capacidad de análisis de obras musicales como ejemplos de la creación artística; comprender su uso social y sus intenciones expresivas.

Ø     Aprender a utilizar las fuentes de información musical (partituras, textos, audiovisuales, etc.) para el conocimiento y apreciación de la música.

Ø     Adquirir el vocabulario que permita explicar de forma oral y escrita los procesos musicales y establecer valoraciones propias.

Ø     Fomentar la audición activa y consciente de obras musicales como fuente de enriquecimiento cultural para favorecer la ampliación y diversificación de sus gustos musicales.

Ø     Participar en actividades musicales, tanto individualmente como en grupo, con actitud abierta, interesada y respetuosa.

Ø     Conocer las distintas manifestaciones musicales a través de la historia y su significación en el ámbito artístico y sociocultural.

Ø     Iniciar la utilización de las nuevas tecnologías para la reproducción de la música y conocer su importancia en la creación de nuevas músicas.

 

 

La música siempre ha desempeñado un papel importante en el aprendizaje y la cultura, pudiendo llegar a influir en costumbres y emociones. Pero es ahora, más que en otras épocas, cuando el adolescente vive envuelto en sonidos musicales. La música es a menudo su compañía constante, desempeñando un papel importante en la socialización y en la formación de su identidad, y por ello se ha convertido en símbolo de su búsqueda de identidad y autonomía.

Los adolescentes utilizan la música como refuerzo de identificación con su grupo de iguales, como vehículo de su rebeldía contra lo convencional, para ayudarles a establecer una identidad separada de la de sus padres, o simplemente es usada para relajarse, entretenerse o evitar el sentimiento de soledad. Escuchar música y ver vídeos musicales son dos de las actividades más importantes durante la adolescencia. Nuestros alumnos y alumnas escuchan música desde que se levantan hasta que se acuestan, e incluso muchos de ellos duermen con música. La oyen como acompañamiento en la ducha, mientras hacen los deberes o ayudan en las tareas de casa, cuando van en metro, autobús, coche, en la moto a través de los casos, o mientras ven la televisión y hablan con los amigos.

Los educadores somos conscientes de los aspectos que afectan a nuestros alumnos en relación con su experiencia musical. Sus gustos musicales, al igual que en la ropa, e incluso las formas de pensar, o de convivir, están supeditados a las modas que marcan los medios de comunicación. El tiempo libre o tiempo de ocio con música ha llegado a incorporarse a la vida juvenil y disfrutan con numerosos tipos de música: heavy-metal, rap, rock, pop, electrónica, salsa, grunge, house, techno, etc.

 

La actividad educativa del Departamento de Música del I.E.S. Sierra de Guadarrama está orientada hacia la adquisición de una serie de hábitos intelectuales y técnicas de trabajo, junto a conocimientos esenciales del mundo musical, humanístico, técnico y estético. Mediante una  metodología activa y participativa, se promueven las capacidades expresivas, mediante el desarrollo de:

 

Ø     La voz, con la que se adquieren destrezas relativas a la respiración, emisión de sonidos e interpretación de ritmos y melodías.

Ø     Las habilidades instrumentales, que desarrollan capacidades motrices básicas mediante la coordinación auditiva, visual y táctil.

Ø     La disposición para el movimiento y la danza, que potencian la coordinación corporal, estimulan la observación auditiva y aportan un sentido global a la expresión musical.

 

 

Para la práctica instrumental, disponemos de dos Aulas de Música dotadas con instrumentación Orff, es decir, instrumentos diseñados especialmente para la enseñanza musical: carillones (soprano y alto), metalófonos (soprano, alto y bajo) y xilófonos (soprano, alto y bajo). También disponemos de instrumentos melódicos (guitarras, pianos electrónicos), y otros instrumentos que aportan los alumnos individualmente (flauta de pico), de forma que todos los alumnos puedan disponer de uno de ellos para las interpretaciones colectivas.

 

El Departamento de Música dispone asimismo de una selecta colección de audiciones, especialmente seleccionadas para ofrecer un panorama completo y provechoso de los grandes compositores que han protagonizado la Historia de la Música, desde sus orígenes hasta este reciente siglo XXI.


 

 

ACTIVIDADES 


 

Desde el Departamento de Música se organizan cada curso escolar diversas actividades musicales en el centro, como los llamados CONCIERTO DE NAVIDAD, CONCIERTO DE PRIMAVERA y CONCIERTO FIN DE CURSO.

 

En estos recitales, profesores y alumnos interpretan obras de diferentes estilos y épocas empleando diversos instrumentos: desde la voz hasta el violonchelo, pasando por el saxofón, piano a 2 y 4 manos, clarinete, guitarra,  y flauta travesera. Desde partituras medievales, a canciones populares rusas o escocesas; desde Johannes. Brahms y  Maurice Ravel a Elvis Presley o los Beatles…

 

 

Los alumnos, agrupados en pequeñas orquestas (flautas, xilófonos, guitarras, piano, percusión...) y dirigidos por sus respectivos profesores de Música ofrecen sus cualidades interpretativas, mostrándose muy satisfechos de (en algunos casos) su primera intervención musical frente al público. Tras la inquietud y los nervios, la recompensa de los aplausos de los asistentes... En todo momento, los intérpretes hacen gala de su bien hacer musical, demostrando, además, el trabajo realizado dentro del aula a lo largo del curso.

 


 

 

UN POCO DE HISTORIA... 


 

En octubre de 2003 un grupo de profesores del recién creado I.E.S. Sierra de Guadarrama (entonces llamado I.E.S. Soto del Real) propuso a la profesora de música, Almudena Arribas Bergado, la formación de una agrupación coral. La propuesta fue aceptada y los profesores participantes, con escasa o nula experiencia coral, comenzaron con entusiasmo los ensayos (un período semanal de media hora, durante el recreo).

 

Así nació, inicialmente, el Coro de Profesores del I.E.S. Sierra de Guadarrama. Como puede observarse, un coro joven. No obstante, debe destacarse su motivación, pues ya desde sus comienzos presentó su voluntad de actuaciones públicas: dos meses después de su creación, en diciembre 2003, el coro  ofreció su primer recital ante la comunidad educativa del propio Centro, interpretando una pequeña selección de villancicos tradicionales y populares.

 

La mayor parte de los profesores participantes de los comienzos del Coro I.E.S Sierra de Guadarrama han cambiado dadas las características de la plantilla laboral del Centro, pero se mantienen vivas la motivación y la perseverancia que le animan desde sus orígenes. Sobre todo desde la incorporación del alumnado el curso escolar 2005-2006, pues los ensayos han renovado su entusiasmo.

 

El repertorio a capella del Coro I.E.S. Sierra de Guadarrama se caracteriza por la diversidad vocal e interpretativa, así como de la variedad de estilos histórico-artísticos, pues no debemos olvidar que, si bien es una actividad lúdica, es extremadamente formativa para los alumnos, pues, aprender a interpretar diferentes estilos contribuye a una mejor aproximación a las sensibilidades de otras épocas y países, desarrollando la tolerancia y el respeto necesarios para la aceptación de las diferentes manifestaciones artísticas.

 

Por ello, el repertorio se acerca a todas las épocas y estilos de la Historia de la Música desde el Renacimiento. En el Cancionero de Palacio y con Thomas Morley, observamos el contrapunto y la peculiar y compleja afinación renacentista; en Georges Friedrich Haendel, el esplendor y la elegancia coral del Barroco; en W. A. Mozart la sencillez y la claridad formal clásicas...  Todas las partituras vienen precedidas de una breve explicación teórica del autor, la época, el estilo... Así, el alumnado aprende a situar cronológicamente los diferentes estilos artísticos.

 

Pero también se aborda la música popular venida de Andalucía, de Galicia, del País Vasco... de Italia, de Hungría, de EE.UU... La música folklórica, con su gracia rítmica y su espontaneidad melódica, ofrece la cara más alegre del arte popular. Estas piezas nos acercan a otros ritmos, a otras escalas, a otros modos... Y todo ello contribuye, en buena medida, al enriquecimiento cultural del alumnado y, sobre todo, a desarrollar el respeto y la tolerancia por la expresión artística de otros pueblos y culturas, acercando las fronteras al marco del aula.

 

 

 

 

 


 

 

II CERTAMEN DE COROS ESCOLARES DE LA COMUNIDAD DE MADRID

 

 

 

 

El 12 de mayo de 2005, el Coro I.E.S. Sierra de Guadarrama se presentó al II Certamen de Coros Escolares de la Comunidad de Madrid, obteniendo MENCIÓN ESPECIAL.

 

El programa presentado fue el siguiente:

 

 

 

1.    Dona Nobis Pacem                                 W.A. Mozart 

2.    ¡Ay, linda amiga!                                          Anónimo

3.    Benedicat Vobis                                     G.F. Haendel

4.    Haida                                                       Pop. Hungría

5.    Gobbo so pare                                             Pop. Italia

6.    La Molinera                                         Pop. Andalucía

7.    Agur Jaunak                                     José de Olaizola

8.    O voso galo comadre                              Pop. Galicia

 

 


 

RECITALES 

 

 

 

 


 

El Coro I.E.S. Sierra de Guadarrama ha ofrecido diversos recitales para la comunidad escolar, además de en la Residencia de Ancianos “Arzobispo Morcillo” de Soto del Real y en el Auditorio de Miraflores. La documentación gráfica que se presenta a continuación es prueba de esta voluntad concertística que siempre ha animado a esta peculiar agrupación coral.

 


 

DON QUIJOTE EN LA MÚSICA 

 

 


 

En 2005, se cumplen cuatrocientos años desde que apareció la primera edición de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, la obra maestra del dramaturgo, poeta y novelista español Don Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), y una de las más admirables creaciones literarias. Considerada como la primera novela moderna de la literatura universal, ha sido y es inspiración de un número considerable de compositores.

Nos encontramos ante una obra de gran envergadura, imposible de integrar por completo en una partitura, pero repleta por otra parte de situaciones, historias y escenas perfectamente abordables en grandes y pequeñas formas musicales. Una obra que permite la música simplemente descriptiva y también la música de gran formato, que se remonte sobre la anécdota e intente captar los valores más trascendentes y universales. Un texto que permite a un tiempo un enfoque clásico o romántico, impresionista o expresionista y que es capaz de adaptarse a la música serial o a la electrónica. No es de extrañar, pues, que compositores de todos los países y épocas se hayan enfrentado con las inmensas dificultades de una obra tan compleja y rica en matices.

Las siguientes líneas son un breve repaso de las obras musicales que han abordado la figura de Don Quijote de la Mancha, sin pretender una total exhaustividad.

En primer lugar, haremos un recorrido por la música española, pues, como es lógico, es en España donde más obras se han compuesto sobre el caballero de la Triste Figura, aunque en muchos casos no han trascendido más allá de nuestras fronteras e incluso algunas no sean interpretadas nunca en escenarios o salas de conciertos ni exista grabación.

En el siglo XIX, los autores inspirados por el personaje estaban inscritos en la corriente del más radical casticismo: destaquemos obras tales como Don Quijote de Manuel García (1827); Don Quijote en Sierra Morena de Ventura de la Vega y Francisco Asenjo Barbieri (1861) o La ínsula Barataria de Arrieta y Larra (1864). La venta encantada (1859) de Antonio de Reparaz cuenta con un libreto escrito nada menos que por Gustavo Adolfo Bécquer, bajo el seudónimo de Gustavo García; O Combate de Don Quijote con las ovejas , scherzo de Ruperto Chapí, (1863). También de Ruperto Chapí y libreto de Carlos Fernández Shaw, La venta de Don Quijote, comedia lírica en un acto que se estrena en el Teatro de Apolo de Madrid el 19 de diciembre de 1902.

En 1915 Jesús Guridi compone el poema sinfónico Una aventura de Don Quijote inspirado en la Batalla del gallardo vizcaíno (capítulo VIII) y Don Sancho de Azpeitia y el valiente manchego (capítulo IX) de Don Quijote de la Mancha. Segundo premio del Círculo de Bellas Artes de Madrid en el centenario de la muerte de Cervantes, se estrena en el Teatro Circo Price de Madrid el 17 de noviembre de 1916.

Pero sin duda, la partitura más conocida y reconocida en el panorama musical es el Retablo de Maese Pedro (1923) de  Manuel de Falla, basada en un texto casi literal del capítulo XXVI de la segunda parte de El Quijote. Esta pieza tiene la gran virtud de captar en una brevedad admirable el espíritu de la obra de Cervantes. Es una obra en un acto con la participación de tres cantantes y marionetas. El único acto se divide en ocho fragmentos que se van desarrollando sin interrupción.

El 3 de diciembre de 1926, en el teatro Apolo de nuevo, se estrena una obra escrita por los libretistas Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena con música de Jacinto Guerrero. La obra lleva por título El huésped del sevillano. La acción transcurre en Toledo y el personaje central es Cervantes, de incógnito y escribiendo su novela La ilustre fregona. Alrededor hay toda una trama de amores e intrigas protagonizadas por otros personajes. El éxito fue rotundo el día del estreno. Tan sólo hubo un crítico, Díez-Canedo en su columna de El Sol, que acusó a los libretistas de irrespetuosos con la figura de Cervantes, pues habían puesto en boca suya «unos versos muy malos y una prosa todavía peor». La sorpresa de los lectores y del propio crítico fue al día siguiente cuando los autores, amable y respetuosamente pero con gran ironía contestaron al crítico, remitiéndole a las páginas de La ilustre fregona de donde habían sacado sin adulterar la prosa criticada «tan mala», y explicaban también que el cantable calificado como «lamentable» era La Chacona, también de Cervantes.

En el siglo XX, en la década de los 40, se produce un súbito interés por el tema quijotesco. Ernesto Halffter es autor de Dulcinea (1944) y de Canción de Don Quijote (1947). Joaquín Rodrigo compone en 1948 las Ausencias de Dulcinea, para bajo, cuatro sopranosy orquesta. Debemos citar la obra del compositor Rodolfo Halffter titulada Tres epitafios para las sepulturas de D. Quijote, Dulcinea y Sancho Panza. 

En 1943, Gerardo Gombau escribe Don Quijote velando las armas, con el mismo título que la célebre obra de Oscar Esplá, que es de 1925. En 1946 Juan Comellas estrena su Don Quijote a Dulcinea y de 1948 es La ruta de Don Quijote, de Rodríguez Albert. De unos años antes (1940) es Don Quijote o Danzas de Don Quijote» de Roberto Gerhard. Manuel Palau, Conrado del Campo, Arteaga, Peris, Carmelo Bernaola   (Galatea, Rocinante y Preciosa), Tomás Marco y Antón García Abril son también dignos de mención.

La del alba sería... (1998) de Cristóbal Halffter es, por último, precedente obligado de la ópera Don Quijote ., estrenada el 23 de febrero de 2000  en el Teatro Real de Madrid, con «libreto inspirado libremente en el mito cervantino» de Andrés Amorós.

En época reciente, se han estrenado La Mancha de Don Quijote, una suite para guitarra de Segundo Pastor, y La resurrección de Don Quijote, obra de José García Román para orquesta de cuerda. En un lugar de la Mancha... (2004), compuesta por el conquense Julio Sanz Vázquez, es una reinterpretación intimista de Don Quijote, compuesta para litófono, electroacústica y un narrador.

Entre los franceses, el interés se suscitó en fecha temprana: en el siglo XVIII Guillaume-Julien Navoigille firma en una pantomima llamada El imperio de la locura o Muerte y apoteosis de Don Quijote. La ópera buffa Sancho Pança dans son île con música de François André Philidor (1762). Don Quichotte chez la Duchesse de Joseph Bodin de Boismortier (1689-1755), ópera-ballet cómica, obra barroca curiosa, con números interesantes, como  la marcha-coro de carácter heroico alabando a Don Quijote.

Más recientemente, en Montecarlo, el 19 de febrero de 1910, estrena Jules Massenet su Don Quichotte, ópera en cinco actos con libreto de Henri Cain basado en Le Chevalier de la longue figure de Jacques le Lorrain, inspirado a su vez por la novela de Cervantes

Y ya en pleno siglo XX, Maurice Ravel nos obsequia en 1932 con su Don Quijote y Dulcinea, así como Tres canciones de Don Quijote a Dulcinea, la última composición del genial autor del Bolero, quien murió privado de sus facultades intelectuales, una paradoja cervantina, el cuerdo que al entrar al universo de Cervantes pierde la razón.

Las canciones parecen el género preferido por los autores francófonos, porque las han compuesto Michel Rivard (Le retour de Don Quichotte), Pierre Perret y Claude Nougaro (en ambos casos tituladas Don Quichotte et Sancho Panza). Hasta Jacques Brel creó una comedia musical: L’homme de la Mancha. Pero sobre todo, citamos las Cuatro canciones de Don Quijote de Jacques Ibert (1890-1962) para barítono y orquesta, ganadora de un certamen para la musicalización de una película francesa sobre el Quijote, donde los participantes no fueron avisados que habría un concurso y fueron convocados por separado. Los perdedores fueron Maurice Ravel, su maestro, con sus canciones a Dulcinea y Darius Milhaud.

Italia está representada por la ópera Don Quijote de La Mancha de Antonio Salieri (1771) o, Federico Marco Antonio de Venua, quien estrena en Londres, en 1822, el ballet titulado Las bodas de Camacho. Ya en el siglo XX, Godofredo Petrassi escribe Ritratto di Don Chischiote.

Alemania cuenta con la suite en sol mayor para cuerdas Don Quichotte (1761) de Georg Philipp Telemann. Espléndida exégesis musical sobre las gestas de Alonso Quijano en donde el compositor alemán ilustra el despertar de Don Quijote, el asalto a los molinos de viento, los suspiros por la "princesa" Dulcinea, los galopes de Rocinante y del asno de Sancho Panza, el "manteamiento" de Sancho y el descanso de Don Quijote, con una fina ironía musical, una música febril para retratar la actividad mental de un loco que no duerme nunca. De Telemann también podemos citar Don Quijote o las Bodas de Camacho.

El romanticismo alemán tiene un representante destacado en Félix Menselssohn con su ópera Las bodas de Camacho, que se estrena en Berlín en 1827. También en Berlín se representa en 1898 un Don Quijote de Wihelm Kienzl. El romanticismo tardío nos proporciona con Richard Strauss las Variaciones sinfónicas sobre un tema caballeresco y su poema sinfónico Don Quijote, compuesto entre 1896 y 1897,  considerado como la partitura más fina y poética dentro de su producción. Esta pieza es una obra concertante en la que la voz del personaje central corre a cargo del violonchelo, con acento aterciopelado a veces, muy dramático otras; y la de Sancho, está representada por la viola.

Vale la pena citar otras muestras del interés europeo por la obra cervantina: recordar, por ejemplo, el Don Quijote de Anton Rubinstein (1870), “Humoresque” para orquesta sinfónica, donde su autor narra musicalmente las ambiciones caballerescas, el amor por la imaginada Dulcinea y varios de los equívocos demenciales del protagonista. O la ópera El nuevo Don Quijote (1847) del polaco Stanislaw Moniuszko, el ballet del danés Augusto Bournevilla,  Don Quijote en las bodas de Camacho, estrenado en Copenhague en 1857, la comedia musical Sancho Panza, del suizo Jacques Dalcroze (1897) y, por supuesto, el celebérrimo ballet Don Quijote, de León Minkus, estrenado en Moscú el 14 de diciembre de 1869, que creó un ballet clásico en relación a la obra que nos ocupa. Su premier fue muy acertada en el teatro Bolshoi en Moscú.

Y para tener un panorama completo de la trascendencia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, citaremos tres representantes iberoamericanos que también han recurrido al personaje cervantino para sus composiciones: en 1871 se estrena en el Teatro Principal de México la ópera Don Quijote en la venta encantada con música del compositor Miguel Planas; el Preludio a la Tercera Salida de don Quijote (1938) del compositor colombiano Adolfo Mejía Navarro y, para finalizar,  el compositor chileno Horacio Salinas, quien compuso a finales de 1970 una pieza titulada La derrota de don Quijote,  obra destacada por sus melodías repetitivas, sin apenas acordes, para guitarra, tiple, charango, quena y violonchelo.

 

Para concluir, resaltar cómo, al igual que la más grande novela de todos los tiempos admite muchos niveles de lectura e interpretaciones tan diversas como considerarla una obra de humor, una burla del idealismo humano, una destilación de amarga ironía, un canto a la libertad o muchas más, también ha constituido una asombrosa fuente de inspiración para crear variadas y complejas composiciones musicales que abarcan desde el más profundo intimismo de Maurice Ravel hasta el esplendor del sinfonismo de Richard Strauss.

 

                                                                                  Almudena Arribas Bergado


 

 

FRIEDRICH VON SCHILLER Y LA MÚSICA 

 

 

 

En 2005 se cumple el Bicentenario de la muerte del gran poeta, filósofo y dramaturgo romántico alemán Friedrich von Schiller (Marbach 1759-Weimar 1805), personalidad destacada, no sólo por la calidad y el carácter emblemático de su producción literaria, sino por ser fuente de inspiración musical de numerosos compositores europeos.

 

Schiller, sinónimo de libertad, belleza, imaginación, amor, estética... es, junto a los poetas Wolfang von Goethe y André Chenier, y el pintor Gerard David, el mayor representante de la corriente ético-estética “Sturm and Drung” (“Tempestad e ímpetu”), movimiento que representó la rebelión artística contra el autoritarismo y el conformismo, así como la defensa de la Naturaleza y de las ideas de libertad y rebeldía ante lo establecido, postulando la belleza absoluta, pues “(...) sólo a través de la belleza se llega al conocimiento, sólo a través de ella, se alcanza la verdad”.

 

Hombre idealista, patriótico, amante del europeísmo y de la paz, se cartacterizaba por su voluntad férrea, consecuencia de la profunda educación religiosa recibida y de su atormentada vida, llena de dificultades materiales y de enfermedades, convirtiéndose en ejemplo viviente de cómo un ser humano puede oponerse a lo inevitable, pues sobrevivió casi diez años a una afección pulmonar de tal magnitud que sus médicos calificaban de “milagroso” que siguiera viviendo. Su innato entusiasmo para vencer los obstáculos le llevó a a decir “En las grandes adversidades todo alma noble aprende a conocerse mejor”.

 

Schiller mantuvo una profunda e intensa relación con la música:  en su ensayo Sobre lo patético, el poeta-filósofo revela que la música es “un asunto de enorme seriedad, que debe entusiasmar a quien la escuche (...)”. Y quizá por ello, prácticamente ninguno de los grandes compositores románticos dejó de recorrer las palabras, ideas o tramas teatrales de Schiller como fuente de inspiración musical. Podemos mencionar la Sinfonía nº 9 en re menor (con el texto de la Oda a la Alegría), de Ludwig van Beethoven, los lieder de Franz Schubert, Robert Schumann y Félix Mendelssohn, o el Poema Sinfónico N° 12 de Franz Liszt, basado en el poema Los ideales.

 

Asimismo, Schiller se transformó en el favorito de libretistas y compositores italianos por su concepción emocional y dramática de los destinos humanos. Nada menos que diecinueve obras de Schiller subieron a los escenarios de Italia transformadas en ópera entre 1813 y 1876, aunque tal vez debido a la poca calidad de las adaptaciones -superficiales y simplificadoras -, la mayoría de esas obras desapareció completamente del repertorio habitual. Dentro de las que sí sobrevivieron, están María Estuardo de Gaetano Donizetti, Guillermo Tell de Gioacchino Rossini, y, sobre todo, las cuatro óperas dramáticas de Giuseppe Verdi: Juana de Arco, (basada en la obra La doncella de Orleans); I Masnadieri (basada en Los bandidos); Luisa Miller (basada en Intriga y amor) y Don Carlos (basada en la obra homónima). De éstas, sólo la última preserva en su libreto algo de la calidad y dimensión poético-teatral del original.

 

Para terminar, citaremos algunas obras más que nacieron inspiradas por la producción poética o teatral de Schiller:  Turandot de Giaccomo Puccini, La Doncella de Orleans de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, La novia de Messina de Anatol Lyadiov, la Obertura, hoy desaparecida, de la tragedia con coros “La novia de Messina” de Richard Wagner, o la Sinfonía nº 9 de Gustav Mahler, con fragmentos de la Oda a la Alegría, entre otras.

                                                                                                                       


 

 LA MÚSICA EN LOS TIEMPOS DE CRISTÓBAL COLÓN 

 

 

En mayo 2006 se cumple el V Centenario de la muerte de unos de los personajes más importantes para la Historia Universal: Cristóbal Colón, quien, olvidado, triste y enfermo, fallecía el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Desde estas líneas, se quiere rendir homenaje a este gran navegante que cambió el rumbo de la historia el 3 de agosto de 1492, cuando partió del Puerto de Palos con tres carabelas, la Pinta, la Niña y la Santa María rumbo a las Indias,  arribando el 12 de octubre a la Isla Guanahaní en el continente americano. Para ello, analizaremos la música que escuchó Cristóbal Colón.

suele hacer coincidir el comienzo del Renacimiento musical en España con el reinado de los Reyes Católicos, con el momento en el que se produjo la unión de los reinos de Castilla y Aragón (1469). En el siglo XV la música española se desarrollaba en organizadas capillas musicales, es decir, en conjuntos de músicos que trabajaban para un patrono, ya fuera éste un rey, un noble o la Iglesia. En el periodo de los Reyes Católicos España ya tenía una cultura musical con voz propia y este periodo de esplendor artístico  ya anunciaba la llegada de lo que sería para España el periodo de mayor fecundidad musical creadora, el llamado Siglo de Oro (s. XVI).

En el siglo XV se cultivaban formas musicales específicas para las ceremonias litúrgicas (motetes, misas) y para la vida cortesana (villancicos). El motete es una composición de 2, 3 o más voces sobre textos latinos y de extensión breve. El motete se cantaba en Adviento, Cuaresma y en Semana Santa. La misa se desarrolla sobre los textos litúrgicos de esta celebración: Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei. La misa estaba inspirada en temas del canto llano (gregoriano) menos en el caso de la Missae sine nomine (misa sin nombre) que no estaba inspirada en ningún tema preexistente. El villancico consiste en un estribillo de tres versos, unas coplas de cuatro, uno o dos versos de enlace y repetición de los últimos versos del estribillo, que reciben el nombre de vuelta. Se trata de un género en el que no hay restricciones de contenido y cuya finalidad, aunque tenga tema religioso, no es nunca una ceremonia litúrgica. En el villancico observamos un gran equilibrio entre las voces, un acusado sentido imitativo en el contrapunto y la progresiva sustitución de voces por instrumentos, lo que favorece el desarrollo de la música instrumental.

En España, la principal fuente para conocer la música vocal profana durante el siglo XVI son los cancioneros, libros en los que se recopilan composiciones de muy diversa índole para uso de una casa aristocrática, una catedral o cualquier otra institución que tenga a su servicio una capilla musical. Las principales obras de la época de los Reyes Católicos se hallaron recogidas en dos cancioneros: El Cancionero de la Colombina y El Cancionero Musical de Palacio.

 

El Cancionero de la Colombina, el más antiguo, contiene obras polifónicas vocales en castellano de numerosos compositores de la época y anteriores (copiado hacia 1490). Toma su nombre de Hernando de Colón (hermano del navegante), por hallarse en la biblioteca de éste. Los principales compositores que aparecen en el cancionero son: Juan de Triana, Juan Cornago y Juan Urrede. Contiene noventa y cinco piezas en su mayor parte villancicos.

 

El Cancionero Musical de Palacio, códice musical de gran valor llamado así porque fue hallado en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, se trata básicamente, de una antología que documenta la música que se escuchaba en la corte a finales del siglo XV y principios del siglo XVI. Contiene alrededor de 450 piezas de gran calidad, tanto por su música como por sus textos, que reflejan de manera muy evidente el estilo de la época. Una gran parte de las obras reunidas es para canto a una voz con acompañamiento instrumental o bien a dos, tres o cuatro voces a cappella, siempre con una personalidad definidamente hispánica. Contiene la mayor parte de la producción conservada de Juan del Enzina, el compositor más representativo de la música profana española del Renacimiento. Nacido en Salamanca hacia 1469 y fallecido en León en 1529, fue un artista polifacético, no sólo conocido como compositor sino también como poeta y dramaturgo. Su vida está llena de misterios, pues la mayoría de los documentos han desaparecido. Otros compositores que se encuentran en el Cancionero de Palacio son Francisco Peñalosa, Juan de Anchieta, además de autores extranjeros como Josquin dés Prés.

 

 

 

 


 

LOS STRADIVARIUS EN EL PALACIO REAL DE MADRID 

 

Cada año, los alumnos de Secundaria del I.E.S. Sierra de Guadarrama asisten al Palacio Real de Madrid. Esta visita, organizada conjuntamente por los Departamentos de Historia y Música, tiene como objetivo mostrar a los alumnos, no sólo la belleza y la solemnidad del Palacio Real, sino admirar todos los elementos arquitectónicos que conforman el entorno de la Plaza de Oriente, considerada la plaza más grande del mundo: la estatua ecuestre de Felipe IV, los Jardines de Sabatini, la catedral de la Almudena, el Teatro Real...), así como descubrir las numerosas piezas que guarda entre sus regios muros: porcelana, vidrio, maderas nobles, tapices... Y los Stradivarius.

En el Palacio Real de Madrid podremos observar una colección de instrumentos de cuerda de gran fama y calidad: los Stradivarius, instrumentos de cuerda frotada (violín, viola y  violonchelo) que son los más preciados instrumentos musicales del mundo. Entre los cerca de 600 ejemplares que aún se conservan en nuestros días, hay algunos valorados en más de un millón y medio de euros, es decir, más de cien veces de lo que costaría el más perfecto ejemplar artesano moderno y más de diez mil veces que los procedentes de fabricaciones industrializadas.

El violín, que en el pasado no gozó de una gran reputación, surgió en el Norte de Italia hacia 1550 y se utilizaba para acompañar danzas o para doblar a las voces en la música polifónica. No fue hasta el siglo XVII y comienzos del XVIII cuando el arte de la construcción del violín alcanzó sus cotas más altas en los talleres familiares de los italianos Stradivarius, Amati y Guarneri, y del austriaco Stainer. Comparado con los modelos modernos, el violín antiguo poseía un mango más grueso, menos inclinado hacia atrás, un puente más bajo y cuerdas hechas solo de tripa. Esas características constructivas fueron modificadas en los siglos XVIII y XIX para producir un sonido más fuerte y brillante, aunque diversos violinistas del siglo XX han restaurado y empleado instrumentos del siglo XVIII por considerarlos más adecuados para interpretar la música antigua.

En cualquier caso, fue Antonio Stradivarius (1644-1737), nacido en Cremona, quien llevó su oficio de constructor de instrumentos (luthier), en especial de violines, a su máxima perfección, siendo sus mejores obras los ejemplares construidos entre 1700 y 1725. La creencia popular piensa que existía un secreto cuya transmisión familiar se quebró a comienzos del siglo XIX.

Podemos considerar que cada violín, desde el más preciado Stradivarius al más plebeyo producto industrial, posee una "voz" propia. Una persona cultivada musicalmente es capaz de distinguir entre Plácido Domingo y Pavarotti cuando cantan la misma pieza operística. Algo semejante es aplicable a los diferentes violines. En los últimos 150 años numerosos científicos, entre ellos físicos tan famosos como Helmholtz, Savart, o el Nobel hindú Chandrasekhara Raman han intentado conocer las bases científicas de esas diferencias en las cualidades y características de los sonidos.

Una de las personas que mejor ha resumido los aspectos científicos relacionados con la calidad de los violines es Colin Gough, investigador de la School of Physics and Astronomy de la Universidad de Birmingham, en Gran Bretaña. Este investigador nos habla de las características de los materiales utilizados, especialmente la madera, su tratamiento en remojo, su envejecimiento, su humedecimiento interno, el ajuste de cada componente y, la discusión sobre el papel que juega el barniz sobre la calidad del instrumento.


Para el Dr. Gough las investigaciones realizadas por microscopía electrónica y fotografía ultravioleta descartan la existencia de un secreto en la composición del barniz, por lo que opina que la Ciencia no ha encontrado todavía una propiedad medible que sirva para diferenciar los violines de Cremona de los hechos por expertos artesanos actuales.

No opina así el Dr. Joseph Nagyvary, un químico húngaro, catedrático de Bioquímica y Biofísica en la Universidad de Texas. Su interés por los violines comenzó en su juventud, en Zurich, cuando sus primeras prácticas las realizó en un violín que había pertenecido a Albert Einstein.

La observación de este investigador fue la de los terribles efectos de las termitas sobre muebles e instrumentos musicales en el Norte de Italia mientras que los Stradivarius no solían sufrir estos daños. Ello le llevó a la búsqueda de las posibles sustancias insecticidas usadas en el pasado con efectos acústicos, lo que le condujo a: 1) el bórax, insecticida y endurecedor de la madera lo que produce que el sonido sea más brillante; 2) fungicidas como la resina gomosa de los árboles frutales; 3) polvo de vidrio triturado, usado como antitermita.

El "secreto", para Nagyvary, radica en unos violines perfectamente construidos, usando maderas con un tratamiento previo prolongado remojante que facilita la apertura de sus poros y, de forma fundamental, en el tratamiento final de la madera con una mezcla equilibrada y adecuada de las tres sustancias anteriormente citadas.

Los instrumentos hechos por Antonio Stradivarius fueron y serán los mejores jamás construidos ,hasta que se pueda descubrir el secreto tan celosamente ocultado y guardado del barniz. La tecnología aumenta, pero, sin embargo, parece impresionante que ni aún con los elementos más sofisticados se pueda igualar esa calidad de sonido.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

                                                       

MITOS Y LEYENDAS MEDIEVALES EN LA MÚSICA 

 

 

Estas líneas están dedicadas a los mitos y leyendas que han acompañado la historia en Occidente desde la Edad Media hasta nuestros días. Lancelot, Rolando, Merlín, Amadís de Gaula... Todos conocemos estos mitos, mezcla de historia y ficción que desarrollaron grandes hechos heroicos y que la tradición popular ha envuelto de un halo de misterio y fascinación. Camelot, Excalibur, el Santo Grial... La música, la pintura, la literatura y, posteriormente, el cine han contribuido a la difusión y vigencia de estos mitos y leyendas.

 

Las leyendas medievales más antiguas que se conocen son las sagas escandinavas y las epopeyas célticas.  Pero las leyendas más populares son inglesas: nos referimos sin duda al ciclo artúrico, que narra las historias del Rey Arturo, Merlín y Tristán, entre otros.

 

Francia fue la cuna de los llamados Cantares de Gesta (como La Canción de Rolando). La literatura cortesana medieval tiene en Chrétien de Troyes a su exponente más importante. Este autor compuso obras maestras como El Cuento del Grial (basándose en leyendas celtas) e Yvain.

 

La Canción de los Nibelungos se encuentra entre los poemas más representativos de Alemania. En ella se concentran varias epopeyas de la mitología germánica combinadas con las nuevas creencias cristianas. Bajo la influencia francesa, se desarrolló mas tarde la literatura cortesana, con Wolfram von Eschenbach como exponente principal (autor de Parzival)

 

En España, fueron populares los cantares como El Palmerín o Amadís de Gaula, donde se observa la influencia de la literatura francesa caballeresca. Pero, sin lugar a dudas, la composición hispana más importante de la Edad Media es el romance de El Mío Cid, que narra las legendarias aventuras de Ruy Díaz de Vivar.

 

La música no ha escapado a la fascinación ejercida por estos personajes-mitos. Ya en 1681, Henry Purcell escribió la semi-ópera Rey Arturo. Pocos años después, en 1684, el francés de origen italiano Jean Baptista Lully estrena en la Ópera de París Amadís,  sobre las andanzas de este caballero español. Recordemos también la ópera La Dama del Lago de Gioachino Rossini (1819), que narra las aventuras de la doncella vestida de blanco a quien Merlín amaba apasionadamente y a quien había enseñado todos sus encantamientos. O la ópera El Cid de Jules Massenet (1885).

 

Tampoco faltan ejemplos entre los compositores españoles. Isaac Albéniz compuso la trilogía King Arthur, tres dramas líricos titulados Merlín, Launcelot y Guenevere, basados en Le Morte d´Arthur, de Sir Thomas Malory. Merlín ha sido recientemente recuperado y grabado por el Maestro José de Eusebio, quién visitó la Tertulia Musical Tomás Marco tras recibir el Grammy por su magnífica grabación). Lamentablemente, no existen restos de Launcelot suficientes para su recuperación orquestal y no se ha encontrado material musical relacionado con Guenevere.

 

Pero, sin duda, fue Richard Wagner quien manifestó un mayor interés en estos mitos medievales. Las leyendas artúricas inspiraron sus óperas Lohengrin (conla que comienza la leyenda propiamente dicha, aquella que se remonta hasta los orígenes del ciclo del Grial),  Parsifal (apoteosis del Grial, donde se magnifica el esoterismo y la tradición evangélica cristiana), Tristán e Isolda... Las sagas escandinavas, redescubiertas en el siglo XVIII, dieron lugar a  la tetralogía el Anillo de los Nibelungos: El Oro del Rhin, Las Walquirias,  Sigfrido y El Ocaso de los Dioses, óperas que narran historias de gigantes, ondinas, grutas mágicas y dioses compasivos.


 

MÚSICA Y ANIMALES 

 

A lo largo de la Historia de la Música se han sucedido numerosas composiciones inspiradas en la fauna o protagonizadas por animales. El catálogo de partituras es amplio y no podemos citarlas todas, aunque recordaremos las más populares para el público.

 

En todas las épocas,  los compositores han imitado a variados ejemplares del mundo animal: desde la tortuga al elefante, desde el tábano al canguro... se han sentido atraídos por el proceso imitativo o descriptivo de la música vocal o instrumental y, en estas obras, ya festivas, ya solemnes, desarrollan las enormes posibilidades efectistas de la descripción musical, aunque, en la mayor parte de las ocasiones, la imaginación es esencial para el oyente, incluso si el compositor da explicaciones extramusicales de su obra.

 

Ya durante el Renacimiento descubrimos este interés por imitar los animales. Prueba de ello la tenemos en el Cuco de Josquin des Près, donde el cuarteto vocal realiza melodías virtuosísticas imitando el cuco, o el Contrapunto Bestiale  de Banchieri, donde gatos, perros, alondras  y cucos dialogan musicalmente sobre un solemne cantus firmus del más puro estilo gregoriano... En el Barroco encontramos, dentro de Las Cuatro Estaciones, el concerto grosso La Primavera de Antonio Vivaldi, donde las notas musicales “dibujan” con precisión el canto de los pájaros, el murmullo de las aguas,  la tormenta... O la pieza para teclado La gallina del compositor francés Jean Philippe Rameau, donde el instrumento reproduce sonidos que los oyentes reconocen inmediatamente como los del corral, o la obra La fuga del gato, del compositor napolitano Domenico Scarlatti, inspirada por su propia mascota...

 

El Romanticismo incluye una nueva dimensión: la música de programa. Es el caso de La Leyenda de San Francisco que predica a los pájaros de Franz Liszt en donde se une el canto de los pájaros a la vida austera del santo con diversas técnicas musicales que la convierten en una de las obras más importantes del siglo XIX.

 

Del Romanticismo tardío es Cuadros de una exposición del compositor M. Mussorgsky,  obra maestra del tipo de música programática inspirada en la exposición póstuma de pinturas de su gran amigo Víctor Hartmann. Mussorgsky quiso «dibujar en música» algunos de los cuadros expuestos: Bidlo,( una carreta enganchada a dos bueyes) o el Ballet de polluelos en sus cáscara... Ya en el siglo XX, encontramos la Sinfonía nº1 en re mayor “Titán”, de G. Mahler, en cuyo primer movimiento se evoca el renacer de la Naturaleza con el gorjeo del cuco (el pájaro de Cronos, dios del tiempo); o el humorístico Carnaval de los Animales de C. Saint-Saëns... Desde estos ejemplos hasta la casi obsesión de O. Messiaen, quien, a partir de 1940 su fuente más constante de inspiración melódica fue el canto de los pájaros que introdujo en su obra en contextos tan diferentes como los siete volúmenes de Catalogue d'Oiseaux para piano o el Jardin du sommeil d'amour de la sinfonía Turangalîa...

 

La escena también se ha enriquecido con el mundo animal: la opereta El Murciélago de J. Strauss (hijo); las óperas El Gallo de Oro de N. Rimsky Korsakov  y El Niño y los Sortilegios de M. Ravel; Le Chat Botté, ópera cómica de C. Terrasse; Pedro y el lobo de S. Prokofiev (donde los instrumentos prestan su voz a los protagonistas: el clarinete al gato, el oboe al pato...); la zarzuela El gato montés de M. Penella o el ballet El pájaro de fuego de I. Strawinsky...

 

Muchas son las obras que quedan sin citar por falta de espacio en estas líneas. No obstante, no queremos terminar estas notas sin destacar uno de los animales más atractivos para los compositores: el cisne, que con su majestuosa elegancia ha inspirado varias obras de belleza indescriptible: La danza de los cisnes pequeños y El lago de los cisnes de P. I. Tchaikovsky, El cisne de Tuonela de J. Sibelius  y El Cisne de C. Saint-Saëns.             

                  


 

 

W. A. MOZART 

 

El  día 27 de enero de 2006 se cumplió el bicentenario del nacimiento de uno de los más grandes compositores de la Historia de la Música: Wolfgang Amadeus Mozart. No existe, en toda la Historia de la Música, una vocación que se haya manifestado tan tempranamente y que haya fructificado tan espléndida y genialmente como la de Wolfgang Amadeus Mozart. De niño despertaba simpatía por su comunicativa cordialidad, pero era admirado aún más por su ágil inteligencia y su extraordinaria capacidad creadora; no hubo una sola persona que al acercarse a él, ver y comprobar sus singulares facultades, no se sintiese maravillado: reyes, emperadores, príncipes, nobles, músicos, pueblo y aún el mismo Papa, rindieron tributo al niño prodigio que fue Mozart.

 

De talento majestuoso, sus fuentes de inspiración parecen inagotables y su dominio técnico es considerado modélico, recibiendo la influencia de la ópera italiana, de Bach y de la música francesa. Su música es cristalina, sugestiva, llena de encanto y de expresividad, envuelta en las galas de una sencillez aparente y de una refinada discreción. La totalidad de ella repele al mal gusto y se desarrolla en un ambiente elegante. La música fluía de su corazón y de su entendimiento como un bálsamo maravilloso: música en la que hay que saber apreciar apreciar toda la grandeza que encierra, pues, con tristeza o con dolor, tiene la virtud de no querer perturbar a nadie, y dejar a los hombres que disfruten de los dones de la vida y de la alegría de vivir.

 

Sus innovaciones quedan como un hito en la Historia de la Música: en la ópera, eleva el rango de los roles femeninos, dotándolos de una personalidad propia, cuida con mimo los aportes orquestales y vocales y equilibra la participación vocal e instrumental; en la sinfonía, realiza numerosos conciertos para instrumentos y orquesta, todos ellos dotados de una técnica depuradísima y una muy lograda expresividad; a la música de cámara le otorga gran expresividad sonora y riqueza en las combinaciones instrumentales; la música religiosa la compone y ejecuta con profunda religiosidad... Mozart tiene la gran habilidad de captar lo mejor de las diversas corrientes de su tiempo, situándose en lo más alto del clasicismo vienés y dotando a su música de un sentimiento y fuerza cercanos al romanticismo.

 

En 1791, ya estando enfermo, un desconocido vestido de gris, emisario de un misterioso conde Walsegg, se presentó a encargarle una Misa de Réquiem: "No me puedo desprender de la imagen del desconocido, decía Mozart; lo veo por todas partes y me ruega impaciente que realice el trabajo". Esta obra, inacabada, fue su última composición, que terminó Franz Süssmayr, discípulo suyo. Mozart murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, se cree que por una dolencia renal crónica.

La herencia musical de Mozart a la Humanidad es gloriosa: 46 sinfonías, 20 misas, 178 sonatas para piano, 27 conciertos para piano, 6 para violín, 23 óperas (Bastián y Bastiana, Las bodas de Fígaro, Don Giovanni, Cossi fan tutte, La flauta mágica...) además de 60 composiciones orquestales y numerosas obras vocales, como motetes, salmos, divertimentos, y un largo etcétera.

 

Almudena Arribas Bergado