V Feria Madrid
por la Ciencia
27 a 30 de Marzo de 2004 La Momia de Ankhef
Departamentos de Biología y Geología y Tecnología I.E.S.
Victoria Kent (Fuenlabrada) |
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LOS CULPABLES |
LOS PROTAGONISTAS |
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Mª José Morales Javier Slöcker Ricardo Rodríguez |
Álvaro Agea
Sergio Rojo Ismael Calahorro Mario Gómez Miguel Olmedo Daniel Peña Noelia Alfonsín Jonathan Caro V. Andrea Jiménez |
Susana López Ainhoa Maestro Jessica García Tirado Soraya del Valle Beatriz L. Martín Daniel Moya Sara Batres Cristóbal Zamora Marta Domínguez |
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LA
IDEA |
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Todo empezó con una idea: hacer una momia para estudiar anatomía.
Pero, como suele ocurrir, después de la primera vino la segunda, y después de
ésta la tercera, y ... La cuestión es que nos metimos en un proyecto que, poco a poco, iba tomando forma. Pero comencemos por el principio. Había que introducir el tema para poder situar a nuestros posibles visitantes en el siempre atractivo ambiente del Antiguo Egipto, así que nos pusimos a estudiar geografía, historia, dioses, tradiciones, jeroglíficos, ... y creamos un personaje, Laura, que nos sirviera de guía hasta el sarcófago de nuestro protagonista, el escriba Ankhef.
Nos esperaban largas horas de trabajo que al final fueron creando lo que iba a ser uno de los stand más visitados de la Feria, el nuestro, claro. Nos
organizamos y trabajamos en las diferentes actividades. |
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EL
ANTIGUO EGIPTO |
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Con Ricardo (Richard para los más sufridores de sus alumnos) creamos un programa, una especie de aventura que hablaba de Egipto e iba proponiendo actividades hasta llegar a la tumba de Ankhef. Cada propuesta iba otorgando puntos y al final dispusimos que diera también un diploma. |
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Trabajito si que dio, hasta el final hubo que hacer retoques, ahora que quedó chulo, chulo. A veces ocurre que los alumnos superan las expectativas de sus maestros. Álvaro y Sergio lo han conseguido. |
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Como el resto de los compañeros también habían trabajado en ello, fue fácil intercambiar puestos. Además el profe siempre estaba atento, aunque así, como disimulando. |
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LA
MOMIA DE ANKHEF |
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Una vez resuelto el juego, los visitantes pasarían al sarcófago para ver la momia y, con ella, estudiar el esqueleto humano. Para crear nuestra momia nos dirigió Javier (más conocido como Slöcker). |
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“Arturo”, el esqueleto de resina, fue nuestro modelo para conseguir, con vendas de escayola, la imagen de Ankhef, eso sí, un poco desmejorado. Hicimos un sarcófago de corcho y una máscara, tirando a egipcia, también con escayola. Unas manitas de cola, pintura, betún de judea y Voilà! que dirían los franceses. |
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UN
MONTÓN DE HUESOS |
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Esta era nuestra tercera actividad, una de
anatomía comparada. |
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Primero seleccionamos un montón de huesos de lo más variopintos (de perro, de cabra, de delfín, humanos, ...). |
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Luego hicimos una bonita caja donde guardarlos, de manera que
nuestros visitantes los fueran sacando y relacionando con los humanos. |
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Y, en la feria, todos terminamos por aprenderlos, incluso los que no éramos de Biología, pero es que a esto termina cogiéndosele el gustillo. |
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EL
EMBALSAMADOR |
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La penúltima actividad (porque sobre la marcha surgió otra que luego contaremos) era convertirse en ayudante de embalsamador, para lo cual debíamos disponer de un “cadáver” (de mentira, claro) al cual pudiéramos sacarles los “higadillos” (hechos también de mentira, con tela). |
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Así que buscamos un modelo que nos cedió amablemente la Escuela de
Enfermería de San Juan de Dios, de Ciempozuelos, y nos pusimos a coser
órganos internos basándonos en el modelo del laboratorio. De esto se encargó
Morales. |
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El éxito total, como muestran
estas fotos. Algunos, sin entrar, ya ponían cara de asco, aunque después, con
nuestras explicaciones, había otras caras mucho más interesantes. |
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Teníamos por allí, como parte del decorado,
unos vasos canopos, esos donde los egipcios guardaban las vísceras de los
momificados. A alguien se le ocurrió bajarlos de las estanterías y dejar que
los visitantes, eso sí, armados con guantes, tocaran un pulmón, un intestino,
un estómago o un hígado (de verdad, pero de cerdo, tranquilos). |
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Lo curioso es que, a partir de
entonces, después de ver los órganos de tela, muchos probaban esta otras
experiencia, con más o menos gusto, todo hay que decirlo. |
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EL PREMIO |
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Después de tanto trabajo, lo suyo era dar un diploma a nuestros visitantes que dejara constancia de tamaño esfuerzo. Así que, cuando alguien superaba todas las pruebas, se iba así de contento. |