departamento de educación física
INTRODUCCIÓN
1. CaracterÍsticas del área

El área de Educación Física de la Educación Secundaria Obligatoria, dispone de un diseño general definido por la legislación vigente sobre el currículum. El análisis de los diferentes decretos sobre los currícula nos indica los objetivos generales de la etapa que expresan las intenciones educativas que preside el currículum y establecen las capacidades que los alumnos y alumnas han de desarrollar a lo largo de la misma.

Las capacidades que vamos a desarrollar en nuestros materiales curriculares son:

" Enfocar con sentido crítico los distintos contenidos y fuentes de información, y adquirir nuevos conocimientos a partir del propio esfuerzo.
" Comportarse con espíritu de cooperación, responsabilidad moral, solidaridad y tolerancia, respetando el principio de no discriminación entre las personas.
" Analizar los principales factores que influyen en los hechos sociales, y conocer las leyes básicas de la naturaleza.
" Valorar críticamente los hábitos sociales relacionados con la salud, el consumo y el medio ambiente.
" Conocer el medio social, natural y cultural en que actúan y utilizarlos como instrumento para su formación.
" Utilizar la Educación Física y el deporte para favorecer el desarrollo personal.

El estudio de estos objetivos nos lleva a una conclusión importante: la disciplina de la Educación Física aparece concretada de manera explícita como uno de los fines a cumplir por la Educación Secundaria Obligatoria. Y además, en el resto de los objetivos nos encontramos con planteamientos que entran dentro muy claramente, de lo que es nuestra disciplina y de lo que es el método que hemos diseñado: la valoración del propio esfuerzo, tan específico de la Educación Física; los comportamientos de cooperación, solidaridad y no discriminación, tan propios del deporte y la actividad física colectiva; el análisis de hechos sociales y el conocimiento de la naturaleza, tan necesarios para comprender el fenómeno social del deporte y las actividades en el medio natural; la adquisición de hábitos en relación con la salud o el medio ambiente, que se incluyen incluso dentro de los contenidos propios de nuestro currículum; el valorar como instrumento de formación el conocimiento del medio, para el que nuestra materia dispone de instrumentos imprescindibles. A ello hemos de añadir la importante discriminación que aparece en estos objetivos entre Educación Física y Deporte, distinción y precisión, que aún englobándose ambos en nuestros materiales.

En la sociedad actual se siente, cada vez más, la necesidad de incorporar a la cultura y a la educación aquellos conocimientos que, relacionados con el cuerpo y la actividad motriz, contribuyen al desarrollo personal y a una mejora en la calidad de vida. Al hombre del siglo XXI le resulta imprescindible la ejercitación del cuerpo si no quiere ver atrofiadas prematuramente muchas de sus funciones y capacidades corporales. Es a través del cuerpo y el movimiento como la persona se relaciona con el entorno.
Por tanto, el desarrollo armónico e integral del ser humano conlleva ineludiblemente la inclusión en la formación de los jóvenes de aquellas enseñanzas que van a potenciar el desarrollo de sus capacidades y habilidades motrices, asumiendo actitudes, valores y normas con referencia al cuerpo y sus movimientos.
Por otra parte, la escasa actividad corporal desplegada en el actual sistema de vida (desplazamientos en vehículos, sustitución de los trabajos realizados directamente por el hombre por trabajos de máquinas apropiadas, viviendas con espacios muy reducidos, reducción progresiva del tiempo de trabajo, etcétera) conduce a que cada vez se dé mayor importancia a las actividades físicas como medio de equilibrio psicofísico y de mantenimiento de ocupación del tiempo libre.
El cuerpo y el movimiento son los ejes básicos en los que se debe centrar la acción educativa del área. En este sentido se resalta la importancia del conocimiento corporal y del movimiento, no sólo por su valor funcional, sino también por el carácter integrador que tiene. Se trata, pues, de educación del cuerpo y el movimiento por el valor propio e intrínseco que tiene esta formación, y también de educación a través del cuerpo y el movimiento para conseguir otros objetivos igualmente importantes en el modo de vida actual (salud, ocio, reducción del estrés, etcétera).
La concepción de Educación Física que se propone intenta aunar e integrar las distintas corrientes que actualmente coexisten. En este sentido, se admite la validez de las distintas funciones asignadas a la Educación Física por dichas corrientes: función de conocimiento; anatómico-funcional; estética y expresiva; comunicativa y de relación; higiénica; agonística; catártica y placentera y de comprensión; en definitiva, el área de Educación Física reconoce la multiplicidad de funciones, contribuyendo a través de ellas a la consecución de los objetivos generales de la Educación Secundaria Obligatoria, por lo que debe recoger todo el conjunto de prácticas corporales y no aspectos parciales de las mismas.
Las líneas de actuación o las orientaciones hacia las que deben dirigirse las acciones educativas se concretan en:
Educación en el cuidado del cuerpo y de la salud.
Educación para la mejora corporal.
Educación para la mejora de la forma física.
Educación de la utilización constructiva del ocio mediante la práctica de actividades recreativas y deportivas individuales y colectivas.
El deporte, considerado como una parte específica de las conductas motrices, tiene el valor social de ser la forma más habitual de entender y practicar la actividad física en nuestro contexto social y cultural. En general, la valoración social de la práctica deportiva corresponde a planteamientos competitivos, selectivos y restringidos a una sola especialidad, que no siempre son compatibles con las intenciones educativas del currículo escolar. El deporte en el área de Educación Física debe tener un carácter abierto, sin que la participación se supedite a las características de sexo, niveles de habilidad u otros criterios de discriminación, y no debe responder a planteamientos competitivos, selectivos y restringidos a una sola especialidad. Lo que no quiere decir que haya que desterrar la competición de las prácticas deportivas, pues ésta tiene un alto valor motivador para el alumno, siempre que se utilice con criterios estrictamente educativos y acompañada de prácticas que fomenten la colaboración. A lo largo de la etapa se debe promover y facilitar que el alumno domine un número variado de actividades corporales y deportivas.
Las actividades, en esta etapa, dejan de tener un sentido más recreativo, para seguir un tratamiento cada vez más específico en el desarrollo de los contenidos, tanto de condición física, con una clara orientación hacia la salud, como de las habilidades específicas, en donde se incluyen los juegos y deportes, las cualidades motrices, las actividades en el medio natural y las actividades de ritmo y expresión.
En la Educación Secundaria Obligatoria el área de Educación Física debe contribuir al logro de los objetivos generales de la etapa. No basta con desarrollar las capacidades instrumentales y habituarse a la práctica continuada de actividades físicas, sino que además hay que vincular esa práctica a una escala de valores, actitudes y normas, y al conocimiento de los efectos que ésta tiene sobre el desarrollo personal. El área debe contribuir también a la consolidación de hábitos, valores y actitudes que favorezcan la salud y un mejor nivel de calidad de vida.
La enseñanza en esta etapa debe tender a la consecución de una creciente autonomía por parte del alumno, que en la práctica se debe traducir en una disminución en la toma de decisiones por parte del profesor y un aumento de éstas por los alumnos. Este proceso se debe ir desarrollando de forma progresiva ya que precisa que el alumno se vaya adaptando a un determinado proceder didáctico en el que se suceden dos fases. Fase directiva, en la cual el profesor asume el rol de protagonista principal, es el encargado de plantear todas las cuestiones referidas al proceso de enseñanza-aprendizaje y procura presentar el conocimiento de forma que pueda ser captado por los alumnos y generar en éstos procesos reflexivos que les lleven a comprender e integrar en su estructura cognitiva los nuevos aprendizajes. El alumno, por su parte, realiza las propuestas planteadas y va adquiriendo un bagaje de conocimientos y experiencias amplio. Fase autónoma, en ella el alumno participa, de forma reflexiva y responsable en numerosos aspectos de la programación como selección de tareas y medios a utilizar, organización de actividades, etcétera hasta llegar a planificar su propia actividad.


   
 

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Alumnos de 4º de ESO - Curso 2005/06