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INTRODUCCIÓN La posibilidad de comunicarse en
una lengua extranjera constituye una necesidad en la sociedad actual
(circulación de profesionales y trabajadores entre los país-es
de la U.E., viajes al extranjero, intercambios culturales, comunicación
de noticias y conocimientos . . . )
Por todo esto hay que fomentar el estudio del Francés, lengua
extranjera durante la Educación Secundaria Obligatoria y los
Bachilleratos.
El aprendizaje de una lengua extranjera supone competencia comunicativa
(el alumno debe tenerla ya en su lengua materna), como una suma de competencias
gramatical, socio-1ingüística, discursiva y estratégica,
contempladas en sus dos niveles oral y escrito.
Ahora bien, una lengua es expresión de
toda una cultura y una forma de entender y codificar la realidad y de
organizar las relaciones interpersonales. Por lo tanto, la enseñanza
de una lengua extranjera debe introducir a los alumnos en las características
más relevantes del contexto social y cultural.
De esta forma la lengua extranjera abre a los alumnos-as a otra forma
de entender la realidad, enriquece su mundo cultural y favorece el desarrollo
de actitudes de relativización y tolerancia.
Durante la Educación Secundaria Obligatoria, se pretende que
los alumnos-as se inicien en esta lengua y consigan comunicarse de forma
oral y escrita en situaciones habituales de la vida cotidiana y en situaciones
relacionadas con sus intereses y sus motivaciones. De esto se deduce
la importancia que juega la continuidad de estudio de esta asignatura.
Por ello se desarrollará una reflexión sistemática
sobre la lengua extranjera y sus aspectos socioculturales más
destacados.
El desarrollo de la capacidad lingüística
debe de hacerse de forma integrada y en situaciones de comunicación
reales o simuladas
Hay que desarrollar la comprensión auditiva
como destreza por estar en la base de la comunicación en el aula
en particular y de la comunicación oral en general.
La Educación Secundaria Obligatoria tiene como fin proporcionar
a los alumnos-as una formación básica que les capacite
como ciudadanos responsables de sus derechos y deberes y también
para seguir su educación.
La enseñanza de las lenguas extranjeras durante esta etapa debe
centrarse en una formación básica que sirva para satisfacer
las necesidades de comunicación de esta lengua y además
como punto de partida para profundizar en un aprendizaje posterior y
especializado de la misma. |