En el paso del siglo XIX al
XX, época en que nace Victoria Kent, la incorporación de la mujer al trabajo, a
las tareas sociales en general, y a las esferas profesionales en particular es
un hecho irreversible y en constante aunque lento aumento.
A principios de siglo, el porcentaje de la población
activa femenina ya iba de un 38 % a un 24 % en los países más desarrollados.
Claro que España no se contaba entre ellos.
A decir de los historiadores, España llega tarde a
la Revolución Industrial y en 1930, la población femenina activa
era de un 12,65 % del total de trabajadores, y sólo un 9,16 % del total de las
mujeres españolas tenía un trabajo asalariado, mayoritariamente en el sector
agrario.
En la Enseñanza Primaria la mitad de la población
masculina y un poco menos de la población femenina estaba escolarizada.
A la Enseñanza Media (Bachillerato, Magisterio,
Profesional) sólo llegaba de un 3,2 % de chicos en 1900 a un 4,7 % en 1930.
Y de un 0,3 % de chicas en 1900 se pasa a un 1,8 % en
1930.
A la Enseñanza Superior tenían acceso un 2,4 %
(1.900) y un 3,5 % (1930) de los chicos. Entre las chicas sólo entraban en la
Universidad de un 0,1 % a un 0,5 % ya en 1930.
En Madrid, por ejemplo, que superaba con creces la
media nacional había:
una alumna universitaria en 1900
40 alumnas universitarias en 1910
249 alumnas universitarias en 1920
La jurista malagueña, nacida el 6 marzo de 1898,
hace sus estudios elementales en casa con profesores particulares, después
asiste a la Escuela Normal de Maestras y en 1917 se traslada a Madrid a
estudiar el Bachillerato en el Instituto Cisneros. A su término entra en la
Facultad de Derecho en 1920 donde cursa la carrera como alumna no
oficial hasta su licenciatura en Junio de 1924.
Desde su llegada a Madrid se aloja en la Residencia
Femenina de Estudiantes, que dirige Dña. María de Maeztu, y se paga sus
estudios dando clases particulares y en el Instituto - Escuela de Enseñanza
Secundaria (también bajo la dirección de María de Maeztu).
Entra a formar parte del Colegio de Abogados en
enero de 1925, todo un logro en los tiempos que corrían, y aunque no parecía
tener interés en ejercer su profesión ante los tribunales, ya el 1 de Mayo de
ese mismo año se conoce su primera intervención como abogada defensora.
Sin embargo, es en 1930 cuando Dña. Victoria Kent
sale en las páginas de los periódicos nacionales y extranjeros como
protagonista de un hecho inaudito hasta entonces. Fue nombrada letrada de D.
Álvaro de Albornoz, uno de los instigadores de la rebelión republicana de Jaca
en diciembre de 1930, convirtiéndose así en la primera mujer que actuaba
ante el Tribunal Supremo de Guerra y Marina en el mundo.
El éxito obtenido en este caso, pues logró la
absolución de su defendido, le granjeó un gran prestigio en los primeros años
de la República.
Como miembro del partido Radical Socialista,
fue asignada candidata a las Cortes por Madrid, y resulta elegida
diputada, junto con Clara Campoamor, de las Cortes Constituyentes de 1931.
Sus intervenciones en el Parlamento son escasas y,
en especial, se le recuerda por su discurso en contra del voto femenino en
igualdad de condiciones con el varón, siguiendo la disciplina del partido, y en
la convicción de que el voto de la mujer en aquellos momentos sería
mayoritariamente conservador, en detrimento de los partidos de izquierdas, a
uno de los cuales ella pertenecía.
Paralelamente a su labor (no muy intensa) como
parlamentaria y como miembro de la Real Academia de Jurisprudencia y
Legislación, puesto que ocupa desde abril del 1931, lleva a cabo lo que ella
misma califica como "la tarea más importante de mi vida".
Continuando con la labor emprendida por su
predecesora, Dña. Concepción Arenal, en este cargo se dedicó de lleno a la gran
reforma de las cárceles españolas, bajo el criterio de que las sociedades están
obligadas a recuperar al delincuente como persona activa. Así, por ejemplo,
estableció permisos para los presos, cerró 114 centros penitenciarios por estar
en malas condiciones, creo la cárcel de mujeres de Las Ventas, eliminó el uso
de los grilletes. Su labor fue, sin duda, de vital importancia para la
evolución del sistema penitenciario en España.
Todas estas medidas le dieron a Victoria Kent una
gran popularidad, a pesar de que no tenía un carácter agradable ni era
especialmente locuaz. Era clara, tajante y decidida, de gran carácter y muy
trabajadora.
En 1936, vuelve a salir elegida como diputada del
Frente Popular, pero los días de ese Parlamento estaban contados.
Con la llegada de la guerra civil del 36, fue
encargada por el Gobierno de la República de buscar asilo a los niños exiliados
en Francia, desde su puesto de Primer Secretario de la Embajada de España en
París.
Más tarde, ya en plena II Guerra Mundial, colabora
en la salida de los refugiados españoles hacia América. Ella, paradójicamente,
no puede huir, y permanecerá en París escondida durante los cuatro años de
ocupación nazi. De este periodo de su vida nos habla en su libro: Mis
cuatro años en París, (1948)
Al finalizar la guerra europea viaja a Méjico, donde
es nombrada Directora de la Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones.
En 1950, se traslada a Nueva York. Allí entra a
formar parte de la Sección de Defensa Social de las Naciones Unidas.
En 1954, funda la revista Ibérica, en
la que publica las noticias llegadas desde España para los exiliados españoles
en Estados Unidos.
Aunque viajó a España en 1977, volvió a Nueva York
donde pasó el resto de sus días hasta su muerte en 1987.
"El trabajo y la educación de la mujer
en España (1900-1930)"
Rosa Mª Capel Martínez
Ed. Dirección General de Juventud y Promoción
Social. Madrid, 1982
"Concepción Arenal y
Victoria Kent"
María Telo Núnez
Ed. Instituto de la Mujer. Madrid, 1995
"Las reformas del
sistema penitenciario durante la II República"
Victoria Kent
Historia 16, nº extra VII, octubre de 1978
"Una experiencia
penitenciaria"
Victoria Kent
Tiempo de Historia, nº 17, abril de 1976